08 julio 2008

Conflictos Olvidados (II)



No me contéis más cuentos,
que vengo de muy lejos
y sé todos los cuentos.
No me contéis más cuentos.


(Del Poema QUIERO ….SUEÑO de León Felipe)


24 junio 2008

Una décima de segundo...

...Un momento en un agenda,
una décima de segundo más.
Vuela, va saltando de hoja en hoja
mil millones de instantes de que hablar...


No se porque, esta foto me trae a la cabeza esta canción de Nacha Pop...



¿Alguien sabe como se llama el bicho? Gracias a Mª Jose (enhorabuena por tu web) , sabemos que el bicho en cuestion se llama: Zygaena trifolii.




18 junio 2008

Agua y desarrollo insostenible

Desde Pirineos de Aragón observamos con tristeza como poco a poco vamos sacrificando, en aras del desarrollo insostenible nuestros ríos y montañas. En alguna ocasión ya he traído hasta este rincón las agresiones que sufre el Pirineo pero hoy la noticia nos llega desde Beceite, en la comarca del Matarraña.


Tal vez algunos recordéis la historia del Matarraña y su famoso bombeo, de cómo engañaron a las gentes de las tierras bajas prometiéndoles que esa era la “solución” a sus problemas de riego. Se llegó a ejecutar la sentencia: creo que el bombeo (con bombas de gasoil) solo funciono unas horas. Y fue el río –pese a la profunda movilización de múltiples sectores en contra- quien, nunca mejor dicho, llevo las aguas a su cauce, destrozando con una voluminosa crecida lo que ocultos intereses promovieron.


Hoy la historia no es tan dramática, tan solo es una gota mas en el vaso casi lleno de despropósitos que poco a poco salpican la geografía aragonesa en estos días de agua y desarrollo sostenible ...La historia es esta:


El río Ulldemó, conforma un maravilloso paraje, tal vez, menos agreste y conocido que su hermano Els Parrissals, llamado La Pesquera (en los Ports de Beseit). Su lento caminar de siglos por entre pinares y riscos, bordeando las peñas de San Antón y la Peña Galera ha conformado un paisaje maravilloso que en los calidos días de verano invita a un refrescante baño en sus numerosas pozas.



(Las fotos son del Blog de Rosa dels Vents y agus3ala)


El río y su cauce, poco a poco se ha ido llenado de “casetas”, de esas de “30 metros”, para guardar herramientas de labranza que en realidad disfrazan auténticos chalets (que para mas cachondeo consideran las pozas como "lo seu tollet”). Pero lo hecho, hecho está y no vamos a revolver sobre aguas pasadas.


El caso es que ahora una empresa ha solicitado licencia de vertidos al río. Quieren rehabilitar una caseta o maset ya existente con fines turísticos en el tramo alto del río, justo donde acaba la pista forestal. Como quien dice empezarán a contaminar desde el nacimiento del río ya que su "depuradora" verterá cloro al río.


No creemos que sea lo que mas les gusta a los barbos y las truchas, por no hablar de los cangrejos. Claro, si a estas alturas aún queda alguno…


Unos cuantos amigos, vecinos, e hijos de Beceite vamos a mandar a la CHE una carta de alegación intentando evitar lo que nosotros consideramos un nuevo despropósito. Os dejo aquí una carta de ejemplo por si nos queréis ayudar.


Cuidaros y gracias.

18 mayo 2008

Moines

Hacia muchos, pero que muchos días que por diferentes razones no “trabajaba” en el blog. Parte de vagancia. Parte de demasiadas ocupaciones...Que os voy a contar…El caso es que hoy, por fin, he conseguido romper ese círculo maldito que me tenia alejado del teclado. Y os traigo una ascensión: La del Pico de Moines.


Este puente del primero de Mayo ni siquiera habíamos pensado en ir por esa zona. Realmente queríamos subir el pico de Arlet desde Hecho (por Aigues Tortes) pero la cantidad de nieve que quedaba nos aconsejo buscar rutas mas “comerciales”. Tras subir el día anterior al embalse de Bachimaña nos decidimos a cambiar de valle.




(Embalse de Bachimaña)


El moines es uno de estos picos discretos, de escasa altitud -y que se suele llenar en verano gracias a su fácil acceso con el telesilla de verano de Astun- pero que merece la pena subir por el panorama que nos ofrece.


La marcheta no ofrece problemas: desde el aparcamiento de la estación de Astun, bordeamos las terrazas de los restaurantes y tras la silla de Truchas nace una pista que cogeremos.


En poco trozo ganamos una altura considerable. Las primeras rampas nos hacen sudar lo nuestro, pero al poco, al mirar hacia atrás, es el paisaje el que nos quita el aliento:



Tras las primeras repechadas el terreno nos da un respiro. Una breve tregua que al poco se convierte en una fuerte rampa que nos lleva hasta el ibon de Escalar que, tras las fotos de rigor, bordeamos por su derecha.



Subimos las últimas rampas que nos llevan al collado. Como veis había mucha mas nieve de la que se corresponde a la época.



Un ultimo esfuerzo y llego hasta la base del pico.



He tenido suerte y esta bastnte limpio de nieve. Cuatro trepadas (lo hago en “recto” sin buscar la senda) y llego a la cima. Y lo dicho la vista espectacular.


Anayet, Punta Escarra, Pala de Ip, Collarada...



Aspe, Llana de Bozo, Bisaurin..



Vista desde la Cima hacia el Este:



Y hacia el Oeste:



Ser buenos y cuidaros.

27 marzo 2008

Rapun

No se que nos hizo volver a Rapún. ¿Tal vez fueran las vistas de Peña Oroel?



¿Visitar la iglesia de San Félix?



Aunque puede que simplemente fuera el paseo...






18 marzo 2008

Conflictos Olvidados (I)




Extraido de los cualos de Alberto Calvo.


12 marzo 2008

Ainielle

Cuando lleguen al alto de Sobrepuerto, estará, seguramente, comenzando a anochecer. Sombras espesas avanzarán como olas por las montañas y el sol, turbio y deshecho, lleno de sangre, se arrastrará ante ellas agarrándose ya sin fuerzas a las aliagas...

A lo lejos, frente a ellos, en la ladera opuesta de la montaña, los tejados y los árboles de Ainielle, ahogados entre peñas y bancales, comenzarán ya entonces a fundirse con las primeras sombras de una noche que, aquí, contra el poniente, llega siempre mucho antes. Visto desde la loma, Ainielle se cuelga sobre el barranco, como un alud de losas y pizarras torturadas, y sólo en las casas más bajas —aquellas que rodaron atraídas por la humedad y el vértigo del río— el sol alcanzará a arrancar aún algún último destello al cristal y a las pizarras. Fuera de eso, el silencio y la quietud serán totales. Ni un ruido, ni una señal de humo, ni una presencia o sombra de presençia por las calles. Ni siquiera el temblor indefinido de un visillo o de una sábana colgada en el frontal de alguna de cualquiera de sus múltiples ventanas. Ningún signo de vida podrán adivinar en la distancia. Y, sin embargo, los que contemplen el pueblo desde las altas campas de Sobrepuerto sabrán que, aquí, entre tanta quietud, entre tanto silencio y tantas sombras, yo les habré ya visto y estaré esperándoles.

Lentamente, sin que apenas pudiera darme cuenta, la herrumbre comenzó su avance indestructible. Poco a poco, las calles se llenaron de zarzas y de ortigas, las fuentes desbordaron sus cauces primitivos, las bordas sucumbieron bajo el peso del silencio y de la nieve y las primeras grietas empezaron a asomar en las paredes y en los techos de las casas más antiguas. Yo nada podía hacer por evitarlo. Sin la ayuda de Julio y de Gavín —y, sobre todo, sin el rescoldo de esperanza que, entonces, todavía mantenía—, yo estaba ya a merced de lo que el óxido y la hiedra quisieran depararme. Y, así, en apenas unos años, Ainielle fue quedando convertido en el terrible y desolado cementerio que ahora, todavía, puedo ver a través de la ventana.

Desde entonces a hoy, la muerte ha ido avanzando tenaz y lentamente por los cimientos y las vigas interiores de la casa. Sin vértigo. Sin prisa. Sin compasión ninguna. En sólo cuatro años, la hiedra ha sepultado el horno y la panera y la carcoma ha corroído por completo las vigas del portal y el cobertizo. En sólo cuatro años, la hiedra y la carcoma han destruido el trabajo de toda una familia y todo un siglo. Y ahora las dos avanzan juntas, por las maderas ya podridas del viejo corredor y del tejado, en busca de esas últimas sustancias que aún sostienen el peso y la memoria de la casa. Esas sustancias viejas, cansadas, amarillas —como la lluvia en el molino aquella noche, como mi corazón ahora y mi memoria—, que, un día, tal vez muy pronto ya, se pudrirán también del todo y se desmoronarán, al fin, en medio de la nieve, quizá conmigo dentro todavía de la casa.

El tejado y la luna. La ventana y el viento. ¿Qué quedará de todo ello cuando yo me haya muerto? Y, si yo ya estoy muerto, cuando los hombres de Berbusa al fin me encuentren y me cierren los ojos para siempre, ¿en qué mirada seguirán viviendo?

Como arena, el silencio sepultará las casas. Como arena, las casas se desmoronarán. Oigo ya sus lamentos. Solitarios. Sombríos. Ahogados por el viento y la vegetación.

Caerán poco a poco, sin ningún orden cierto, sin ninguna esperanza, arrastrando en su caída a todas las demás. Unas, irán hundiéndose despacio, muy despacio, bajo el peso del musgo y de la soledad. Otras, caerán de bruces en el suelo de repente, violenta y torpemente, como animales abatidos por las balas de un paciente e inexorable cazador. Pero todas, más tarde o más temprano, más tiempo o menos tiempo resistiendo inútilmente, acabarán un día devolviéndole a la tierra lo que siempre fue suyo, lo que siempre ha esperado desde que el primer hombre de AinieIle se lo arrebató..

[Ainielle] En el año 1970, quedó completamente abandonado, pero sus casas aún resisten, pudriendose en el silencio, en medio del olvido y de la nieve, en las montañas del Pirineo de Huesca que llaman Sobrepuerto.

Todos los textos son del libro la lluvia Amarilla de Julio Llamazares.