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24 junio 2008

Una décima de segundo...

...Un momento en un agenda,
una décima de segundo más.
Vuela, va saltando de hoja en hoja
mil millones de instantes de que hablar...


No se porque, esta foto me trae a la cabeza esta canción de Nacha Pop...



¿Alguien sabe como se llama el bicho? Gracias a Mª Jose (enhorabuena por tu web) , sabemos que el bicho en cuestion se llama: Zygaena trifolii.




18 mayo 2008

Moines

Hacia muchos, pero que muchos días que por diferentes razones no “trabajaba” en el blog. Parte de vagancia. Parte de demasiadas ocupaciones...Que os voy a contar…El caso es que hoy, por fin, he conseguido romper ese círculo maldito que me tenia alejado del teclado. Y os traigo una ascensión: La del Pico de Moines.


Este puente del primero de Mayo ni siquiera habíamos pensado en ir por esa zona. Realmente queríamos subir el pico de Arlet desde Hecho (por Aigues Tortes) pero la cantidad de nieve que quedaba nos aconsejo buscar rutas mas “comerciales”. Tras subir el día anterior al embalse de Bachimaña nos decidimos a cambiar de valle.




(Embalse de Bachimaña)


El moines es uno de estos picos discretos, de escasa altitud -y que se suele llenar en verano gracias a su fácil acceso con el telesilla de verano de Astun- pero que merece la pena subir por el panorama que nos ofrece.


La marcheta no ofrece problemas: desde el aparcamiento de la estación de Astun, bordeamos las terrazas de los restaurantes y tras la silla de Truchas nace una pista que cogeremos.


En poco trozo ganamos una altura considerable. Las primeras rampas nos hacen sudar lo nuestro, pero al poco, al mirar hacia atrás, es el paisaje el que nos quita el aliento:



Tras las primeras repechadas el terreno nos da un respiro. Una breve tregua que al poco se convierte en una fuerte rampa que nos lleva hasta el ibon de Escalar que, tras las fotos de rigor, bordeamos por su derecha.



Subimos las últimas rampas que nos llevan al collado. Como veis había mucha mas nieve de la que se corresponde a la época.



Un ultimo esfuerzo y llego hasta la base del pico.



He tenido suerte y esta bastnte limpio de nieve. Cuatro trepadas (lo hago en “recto” sin buscar la senda) y llego a la cima. Y lo dicho la vista espectacular.


Anayet, Punta Escarra, Pala de Ip, Collarada...



Aspe, Llana de Bozo, Bisaurin..



Vista desde la Cima hacia el Este:



Y hacia el Oeste:



Ser buenos y cuidaros.

27 marzo 2008

Rapun

No se que nos hizo volver a Rapún. ¿Tal vez fueran las vistas de Peña Oroel?



¿Visitar la iglesia de San Félix?



Aunque puede que simplemente fuera el paseo...






12 marzo 2008

Ainielle

Cuando lleguen al alto de Sobrepuerto, estará, seguramente, comenzando a anochecer. Sombras espesas avanzarán como olas por las montañas y el sol, turbio y deshecho, lleno de sangre, se arrastrará ante ellas agarrándose ya sin fuerzas a las aliagas...

A lo lejos, frente a ellos, en la ladera opuesta de la montaña, los tejados y los árboles de Ainielle, ahogados entre peñas y bancales, comenzarán ya entonces a fundirse con las primeras sombras de una noche que, aquí, contra el poniente, llega siempre mucho antes. Visto desde la loma, Ainielle se cuelga sobre el barranco, como un alud de losas y pizarras torturadas, y sólo en las casas más bajas —aquellas que rodaron atraídas por la humedad y el vértigo del río— el sol alcanzará a arrancar aún algún último destello al cristal y a las pizarras. Fuera de eso, el silencio y la quietud serán totales. Ni un ruido, ni una señal de humo, ni una presencia o sombra de presençia por las calles. Ni siquiera el temblor indefinido de un visillo o de una sábana colgada en el frontal de alguna de cualquiera de sus múltiples ventanas. Ningún signo de vida podrán adivinar en la distancia. Y, sin embargo, los que contemplen el pueblo desde las altas campas de Sobrepuerto sabrán que, aquí, entre tanta quietud, entre tanto silencio y tantas sombras, yo les habré ya visto y estaré esperándoles.

Lentamente, sin que apenas pudiera darme cuenta, la herrumbre comenzó su avance indestructible. Poco a poco, las calles se llenaron de zarzas y de ortigas, las fuentes desbordaron sus cauces primitivos, las bordas sucumbieron bajo el peso del silencio y de la nieve y las primeras grietas empezaron a asomar en las paredes y en los techos de las casas más antiguas. Yo nada podía hacer por evitarlo. Sin la ayuda de Julio y de Gavín —y, sobre todo, sin el rescoldo de esperanza que, entonces, todavía mantenía—, yo estaba ya a merced de lo que el óxido y la hiedra quisieran depararme. Y, así, en apenas unos años, Ainielle fue quedando convertido en el terrible y desolado cementerio que ahora, todavía, puedo ver a través de la ventana.

Desde entonces a hoy, la muerte ha ido avanzando tenaz y lentamente por los cimientos y las vigas interiores de la casa. Sin vértigo. Sin prisa. Sin compasión ninguna. En sólo cuatro años, la hiedra ha sepultado el horno y la panera y la carcoma ha corroído por completo las vigas del portal y el cobertizo. En sólo cuatro años, la hiedra y la carcoma han destruido el trabajo de toda una familia y todo un siglo. Y ahora las dos avanzan juntas, por las maderas ya podridas del viejo corredor y del tejado, en busca de esas últimas sustancias que aún sostienen el peso y la memoria de la casa. Esas sustancias viejas, cansadas, amarillas —como la lluvia en el molino aquella noche, como mi corazón ahora y mi memoria—, que, un día, tal vez muy pronto ya, se pudrirán también del todo y se desmoronarán, al fin, en medio de la nieve, quizá conmigo dentro todavía de la casa.

El tejado y la luna. La ventana y el viento. ¿Qué quedará de todo ello cuando yo me haya muerto? Y, si yo ya estoy muerto, cuando los hombres de Berbusa al fin me encuentren y me cierren los ojos para siempre, ¿en qué mirada seguirán viviendo?

Como arena, el silencio sepultará las casas. Como arena, las casas se desmoronarán. Oigo ya sus lamentos. Solitarios. Sombríos. Ahogados por el viento y la vegetación.

Caerán poco a poco, sin ningún orden cierto, sin ninguna esperanza, arrastrando en su caída a todas las demás. Unas, irán hundiéndose despacio, muy despacio, bajo el peso del musgo y de la soledad. Otras, caerán de bruces en el suelo de repente, violenta y torpemente, como animales abatidos por las balas de un paciente e inexorable cazador. Pero todas, más tarde o más temprano, más tiempo o menos tiempo resistiendo inútilmente, acabarán un día devolviéndole a la tierra lo que siempre fue suyo, lo que siempre ha esperado desde que el primer hombre de AinieIle se lo arrebató..

[Ainielle] En el año 1970, quedó completamente abandonado, pero sus casas aún resisten, pudriendose en el silencio, en medio del olvido y de la nieve, en las montañas del Pirineo de Huesca que llaman Sobrepuerto.

Todos los textos son del libro la lluvia Amarilla de Julio Llamazares.


14 febrero 2008

Pirineos de Aragón

Uno de estos días Pirineos de Aragón cumple un año. Un año, en el que pese al engranaje que día a día nos arrastra, he conseguido ir sacando adelante esta bitácora. Se han quedado en el camino muchas cosas por decir, marchetas por escribir, y sin duda algunas de las dichas, y que son fruto de mis personales enrabietadas -y que tal vez no vinieran al caso-, no las debería de haber escrito…pero no me he podido aguantar, así que mis perdones.

Si me remito a
los inicios del blog ni siquiera pensé en tener lectores. El comienzo fue algo personal, una necesidad de escribir, tal vez un puntillo de envidia al ver lo que otros hacían y descubrir un universo de noticias cercanas, de reflexiones de gente -como tú o yo- que se atrevía contra un "papel" en blanco a contar sus avatares y andanzas por la vida o simplemente lo que ve.

Hoy, algún tiempo y “experiencia bloggeril” después, se que unos cuantos lectores se asoman por aquí. Espero no haberlos defraudado. Ni a ellos, ni a esos cuantos blogs (muchas gracias a todos) que me han enlazado depositando así su confianza en este que escribe.

Pero no os quiero aburrir, así que hoy, para celebrarlo, voy a dejaros esta colección de fotografías que resumen el año de marchetas de Pirineos de Aragón.

¡Espero que os gusten!


(PS: al pinchar en la foto os dice –mas o menos- de donde es. Cuidaros.)

13 enero 2008

Pico de Canal Roya

En la cima del pico Agüerri alguien escribió: "El montañismo. Los que lo viven lo sienten igual que tu, y los que no lo conocen no intentéis explicarlo porque no lo comprenderán".

Y es verdad. Un día soleado. Un objetivo, aunque sea modesto, y ganas de andar...Es toda la excusa que necesitamos para calzarnos las botas y las raquetas.



La marcheta es de las facilonas. Se empieza justo en el mismo sitio que la del Peyreguet pero en lugar de subir al collado de Pombie seguimos “recto” por el centro pastoral hacia el Plaa de la Gradillêre. Nosotros como hemos llegado tarde -por culpa de los atascos de esto días pasados- empezamos como un kilómetro mas arriba y llaneamos hasta el nivometro por donde cruzamos el barranco hasta coger la “normal”.

Poco a poco ganamos altura y cerca del Col de Houer, y tras dejar a nuestra izquierda el Pène de la Glère, tenemos estas vistas:

La cima, después de unas 2 horas la tenemos aquí:

Y como siempre las foticos de cima:

Cara norte del Anayet


Lecherines, Aspe, Llana de Bozo, Bisaurin...



26 diciembre 2007

Cuando

... Creía que ya lo había visto todo en la montaña, bajando de los llanos de la Trapa (Collarada), por el barranco de Espenluz, me encontré esto:

...Y os aseguro que no es fácil llegar allí, y menos en coche!!!
En fin...

23 octubre 2007

Colores de Otoño

Cualquier excusa es buena para escaparse (por fin) al pirineo, así que aprovechando la feria de Otoño de Biescas nos subimos a dar un voltio; y esto es lo que vimos (aparte de la multitud que pululaba ansiosa de ver vacas):

(Bubal)

El Valle de Tena se viste poco a poco de los colores de Otoño. Imaginaros Ordesa o los hayedos de Ansó o Echo...


(Peña Blanca vista desde la Partacua)

(Al fondo el Pico Feniá, y las crestas de Algas y Garmo Negro)